Residuos de ser o no ser.

Lo que publicaré el día de hoy planeaba ponerlo en la entrada anterior pero ésta fue suficientemente larga y decidí dejarlo para después.

Mucho tiempo antes de que sucediera éste asunto del programa de televisión, etcétera. Hace aproximadamente 1 año, yo comencé a leer material del italiano Giovanni Papini.
Un día me encontraba en una tienda de libros usados con mi hermana y buscando por algo interesante qué comprar, me encontré con el título Gog. No había investigado demasiado de Papini y su obra y, aún con que el libro no contaba con sinopsis, no dudé en comprarlo.
Comencé a leerlo y, a decir verdad, era la primera vez que leía algo tan oscuro... pero el punto no es ese. No pienso reseñarles el libro :)
El punto es que, éste libro, tiene 70 diferentes historias sobre temas distintos narrados por Gog y para la entrada anterior, especialmente me pareció necesario compartirles una de éstas, titulada Nada es mío.
Si leyeron la entrada anterior no necesitarán que les explique la relación entre éstas dos, y si no la leyeron, no se preocupen, de igual modo siempre es bueno leer a Papini.


 Arosa, 18 de septiembre.
El mayor problema del hombre, como de las naciones, es la independencia. ¿Se puede resolver?
Lo que poseo parece mío, pero soy poseído siempre por aquello que tengo. La única propiedad incontestable debería ser el Yo, y, sin embargo, aquilatando bien, ¿dónde está el residuo absoluto, aislado, que no depende de nadie?
Los demás participan, ausentes o presentes, en nuestra vida interior y externa. No hay manera de salvarse. Aun en la soledad perfecta me siento, con espanto, átomo de un monte, célula de una colonia, gota de un mar. En mi espíritu y en mi carne hay la herencia de los muertos; mi pensamiento es deudor de los difuntos y de los vivientes; mi conducta está guiada, aun contra mi voluntad, por seres que no conozco o que desprecio.
Todo lo que sé lo he aprendido de los demás. Cualquier cosa que adquiera es obra de otros, y ¿qué tiene que ver que la haya pagado? Sin el operario, sin el artesano, sin el artista, estaría más desnudo que Calibán o que Robinsón. Si quiero moverme tengo necesidad de máquinas no fabricadas por mí y guiadas por manos que no son mías. Me veo obligado a hablar una lengua que no he inventado yo mismo; y los que han venido antes me imponen, sin que me dé cuenta, sus gustos, sus sentimientos y sus prejuicios.
Si desmonto el Yo pedazo a pedazo, encuentro siempre trozos y fragmentos de proceden de fuera; a cada uno podría ponerle una etiqueta de origen. Esto es de mi madre, esto de mi primer amigo, esto de Emerson, esto de Rousseau o de Stirner. Si realizo a fondo el inventario de las apropiaciones, el Yo se me convierte en una forma vacía, en una palabra sin contenido propio.
Pertenezco a una clase, a un pueblo, a una raza; no consigo nunca evadirme, haga lo que haga, de unos límites que no han sido trazados por mí. Cada idea es un eco, cada acto es un plagio. Puedo arrojar a los hombres de mi presencia, pero una gran parte de ellos seguirá viviendo, invisible, en mi soledad.
Si tengo criados debo soportarlos y obedecerles; si tengo amigos tolerarlos y servirlos, y los dineros quieren ser guardados, cultivados, protegidos, defendidos. Potencia equivale a esclavitud. Nada en realidad me pertenece. Las pocas alegrías que disfruto las debo a la inspiración y al trabajo de hombres que ya no existen o que nunca he visto. Conozco lo que he recibido pero ignoro quién me lo ha dado.
He conseguido reunir algunos miles de millones. No lo habría podido hacer si millones de hombres no hubiesen trabajado conmigo, si millones de hombres no hubiesen tenido necesidad de lo que les podía vender, si millones de hombres no hubiesen inventado las fórmulas, las máquinas, las reglas sobre las cuales se funda la vida económica en la tierra. Abandonado a mí mismo habría sido un salvaje, un comedor de raíces y de perros muertos.
¿Dónde está, pues, el núcleo profundo y autónomo, en el que ningún otro participa, que no ha sido generado por ningún otro, y que pueda llamar verdaderamente mío? ¿Seré en realidad un coágulo de deudas, la esclava molécula de un cuerpo gigantesco? ¿Y la única cosa que creemos verdaderamente nuestra -el Yo- es, tal vez, como todo lo demás, un simple reflejo, una alucinación del orgullo?


Es así como continuando de la entrada pasada con el tema de, socialmente, ser o no ser, encontramos (o, al menos yo si) la simplificación de todo.
Me parece importante comentarles que, la verdad (al menos desde mi humilde opinión) Gog ve el mundo de una manera muy pesimista y aún más, extremista.
Yo me considero una persona pesimista, pero nada extremista. Es por eso que me creo capaz de leer éste tipo de libros (libros, en general) y tomar solo lo bueno, no tomarlo completamente como filosofía de vida. El problema es que creo que en el mundo hay demasiadas personas débiles e incapaces de marcar esa línea, esa diferencia. Y, la verdad, a mi me da demasiado miedo que eso les pase a ustedes (ya sea con lo que yo escriba (?), con lo que Papini escriba o con lo que lean un día en la calle o en un anuncio de TV).
(De ahí proviene mi odio hacia los libros de superación personal, de ahí y de que mi, ahora exmejor amigo, destruyera por completo nuestra relación por no saber marcar esa linea de diferencia entre lo que le sirve y lo que es extremista).
Así que mato dos pájaros de un tiro, les comparto éste gran texto de Papini y les aconsejo que comiencen a reconocer esa diferencia, será para bien, se los prometo.
Qué guapo se ve el señor Giovanni aquí, lástima que es el fotochop.

Aquí les dejo algunas notillas que me pareció importante publicar para hacerles más fácil la vida:
aquilatar se refiere a examinar o apreciar debidamente el valor positivo o negativo de algo.
Calibán es un personaje de La tempestad, obra de Shakespeare. Ha sido parafraseado emblematicamente por otros escritores como el hombre natural. El primitivo, salvaje e instintivo.
Robinsón Robinson Crusoe es el personaje de la obra homónima, que es una biografía, escrita por Daniel Defoe, en la que Robinson es presentado como un hombre que, estando en soledad y sin necesidad de otros, llega a bastarse de sí mismo.
Emerson fue un escritor estadounidense partidario de la corriente filosófica New thought que también es asociada a la religión. Éste movimiento aclama la necesidad de una experiencia directa con el Creador, sin necesidad de intermediarios. (Entiéndase por Creador, Dios. Lo aclaro porque, de primera vista, yo no pensé en dios sino en el creador de una obra de arte cualquiera; escritores, actores, escultores, etcétera.)
Rousseau que fue un escritor, filósofo y músico suizo relacionado y partidario de demasiadas cosas que me da flojera escribir y explicar. (Ilustracionista, republicano, nacionalista, pensador radical...)
Stirner fue un escritor y filósofo alemán de comportamiento egoísta, egocéntrico. También partidario de la soberanía individual al reflexionar filosófica-políticamente, lo que convirtió su obra en una gran base del anarquismo. (Como me dan risa los que se hacen llamar anarquistas, también los pseudo-punks y un largo etcétera...).

Por último y como anécdotas extra; cuando estaba leyendo éste libro, lo llevaba a la escuela para leer en ratos libres. Es uno de esos libros con pasta de éste tipo (Qué nerd, no sé cómo se llama ese tipo de pasta) mis compañeritos me decían "A ver, préstame tu biblia" y yo solo me reía. Pero cuando terminé de leerlo y realicé lo importante que había sido éste libro en mi vida llegué a dos conclusiones:
1.- De modo no extremista y parcial, Gog es mi biblia.
2.- Es una ofensa que le llamasen "biblia". Lástima que no lo defendí.
Otra cosa que me pasa muy seguido y me da mucha risa es, por ejemplo, que éste libro es la cuarta edición con 3,000 ejemplares y se terminó de imprimir el día 10 de Abril de 1976 (: (Justo en mi cumpleaños número -35).



Bueno, espero que les haya gustado el texto y la entrada en sí.
Les recuerdo que Irethización tiene páginas de Facebook y Twitter en las cuales publico cosillas importantes y a veces no tan importantes sobre el blog y su futuro en el virtus mundi.
Recueeeeerden comentar lo que les gustó, lo que no les gustó, compartirlo si quieren y todas esas cosas agradables de la vida.

See you, dudes & dudettes.

Comentarios

  1. :O Diste en el clavo Ireth!, como podrás notar en el comentario de la entrada anterior, me interesa mucho éste tema, lo he estudiado (no muy minuciosamente que digamos xD) desde hace unos 4 años, y de hecho, creo que tengo un texto similar al que pones aquí, bueno, no lo tengo realmente, ya que es de mi profesor de ética jeje, pero lo podría conseguir. Ah!, en fin, no sé que más poner, sería estúpido que repitiera lo que expones porque ahí está, resumido, conciso, contundente!, es hermoso, creo que lloraré :'). Por cierto, gracias por demostrarme que no estoy solo, sabes?, ninguno de mis amigos concuerda con esto.


    PD: Me alegra que éste texto no te haya cambiado para mal :), he visto gente cercana a mí que le resulta muy fuerte éste tipo de lecturas y las he visto caer :(, es triste. Bueno, te veo en otra entrada Ama de las letras :).

    ResponderEliminar
  2. ¡Omar! Qué bonito que te interese éste tema. Igual me haces sentir que no estoy sola.
    ¡Deberías publicar ese texto!
    Jaja, es extraño que digas (aunque, supongo, metafóricamente) que crees que llorarás. Eres de las personas que siento totalmente puro el interés por el Blog. El único, que yo sepa, que lo lee sin conocerme; sin necesidad, sin obligación. Gracias por eso.

    Sobre la posdata. Me preocupa... no leen, y cuando leen se arruinan la vida y digo "¿Qué carajos?" Jaja. Y si, igual he visto a personas muy cercanas; como comenté, mi mejor amigo me mandó al demonio de una manera poco convencional y bastante irracional. Mi hermana y yo tenemos un chiste sobre ese tipo de hombres; Leen el libro de "El macho alfa" y se reducen a patánes. Jaja.

    De nuevo gracias por leerme y por tus siempres agradables y constructivos comentarios. Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Regalo

Cuentos de vicisitudes.

Rubén, Armando, Adrián... no he podido recordar su nombre.