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Mostrando entradas de julio, 2012

Mis aspiraciones son armas que sigo aprendiendo a usar correctamente.

En el inicio de los tiempos los dioses hicieron la tierra, el cielo, el fuego, el viento y los animales. Y luego también crearon el hombre y la mujer y todos vivían felices. Pero uno de esos dioses era muy cabrón y puso en los hombres la envidia y la ambición y después los otros dioses se dieron cuenta y castigaron a ese dios juguetón y sacaron de la tierra a los hombres ambiciosos. Pero acá abajo se les quedaron unos cuantos de los ambiciosos y se hicieron más y más y más y se quisieron adueñar de todo. Engañaron a los hombres verdaderos y les fueron quitando de poquito, en poquito, en poquito, hasta que quisieron quitarles todo y los sacaron de sus bosques. Los hombres verdaderos vieron que eso no era justo y pidieron ayuda a los dioses. Y los dioses les dijeron que pelearan ellos mismos, que su destino era luchar, pero los hombres ambiciosos eran muy fuertes y los hombres verdaderos decidieron esperar. Y su tierra se llenó de oscuridad y se llenó de tristeza... -¿Y luego? -Y lu...

¿Ya notaste que digo Manuel en vez de manual? Así son las cosas por acá.

Resulta que en unas horas saldré rumbo a algún lugar a las afueras de la ciudad y tendré un mini-campamento de fin de semana con mi familia. Pero antes de irme y perderme en la nada, me tentaba la sensación de dejarles aquí algo que he estado leyendo recientemente, bajo el patrocinio de mi hermana que me obsequia este Manuel para que me enseñe a escribir como un humano decente. Escribir, escribir y escribir El refrán de que "echando a perder se aprende" es válido en el oficio de escribir. Entre otros mil colegas suyos, Carlos Fuentes aconseja escribir tres cuartillas diarias para, como dice García Márquez, "mantener caliente el motor". Uno, dos, tres, muchos borradores La escritora norteamericana Mary McCarthy acostumbraba poner 1,500 páginas en un lado de su escritorio y otras 300 en el otro, lo que explicaba diciendo que era necesario arruinar las primeras para conseguir unas 300 bien pulidas.    El gran Jorge Luis Borges afirma que se publica por cansa...