¿Ya notaste que digo Manuel en vez de manual? Así son las cosas por acá.
Resulta que en unas horas saldré rumbo a algún lugar a las afueras de la ciudad y tendré un mini-campamento de fin de semana con mi familia. Pero antes de irme y perderme en la nada, me tentaba la sensación de dejarles aquí algo que he estado leyendo recientemente, bajo el patrocinio de mi hermana que me obsequia este Manuel para que me enseñe a escribir como un humano decente.
Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres-Michúa. Manual de redacción e investigación. México, Editorial Grijalbo, 2003. Págs. 44 y 45.
Así que ahí tiene. Una gran ventaja de este Manuel es que no es para nada complicado de leer. Va, que cumple totalmente su función tipo "Redacción e investigación: for dummies", aparte, como se puede leer en lo que transcribí, gran parte de las enseñanzas van acompañadas y fundamentadas en grandes literatos. Que si en cierta parte dices "Meh, no les creo nada, no valen queso" te lees las notas a pie de página, investigas y ahí lo tendrás.
Espero que les agraden, y desde ya pondré en práctica lo que llevo aprendido de este, mi primer Manuel. (Me he sentido tan emocionada como mi primer día en la primaria).
Escribir, escribir y escribir
El refrán de que "echando a perder se aprende" es válido en el oficio de escribir. Entre otros mil colegas suyos, Carlos Fuentes aconseja escribir tres cuartillas diarias para, como dice García Márquez, "mantener caliente el motor".
Uno, dos, tres, muchos borradores
La escritora norteamericana Mary McCarthy acostumbraba poner 1,500 páginas en un lado de su escritorio y otras 300 en el otro, lo que explicaba diciendo que era necesario arruinar las primeras para conseguir unas 300 bien pulidas.
El gran Jorge Luis Borges afirma que se publica por cansancio, vale decir para detener las incesantes correcciones. A su vez, el novelista Henry James consideraba, lo que no deja de ser inquietante, que quizás la mejor versión de una obra se fue en uno de los borradores desechados y que, por lo tanto, siempre es azarosa la versión final que llega a los lectores. García Márquez corrige párrafo a párrafo y no pasa el siguiente mientras no esté satisfecho del anterior; en cambio, Vargas Llosa prefiere un borrador escrito de una sola vez y luego irlo podando. Si alguien piensa que sólo los artistas deben escribir borradores, se le podría responder que si ellos, con todo su talento a cuestas, los escriben, con mayor razón cualquiera de nosotros. Machado advierte, con toda pertinencia, que se corrige lo que se puede y que de ahí en adelante hay que aceptar nuestros defectos, lo que quiere decir que el perfeccionismo no debe llevar a ahogarnos en un mar de borradores. Recuerda, sin embargo, que ese "prodigio de improvisadores que se llamó Lope de Vega" fue quien escribió: "Ríete... de poeta que no borra.". 11 Antonio Machado. Op. cit. Pág. 38.
Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres-Michúa. Manual de redacción e investigación. México, Editorial Grijalbo, 2003. Págs. 44 y 45.
Así que ahí tiene. Una gran ventaja de este Manuel es que no es para nada complicado de leer. Va, que cumple totalmente su función tipo "Redacción e investigación: for dummies", aparte, como se puede leer en lo que transcribí, gran parte de las enseñanzas van acompañadas y fundamentadas en grandes literatos. Que si en cierta parte dices "Meh, no les creo nada, no valen queso" te lees las notas a pie de página, investigas y ahí lo tendrás.
Espero que les agraden, y desde ya pondré en práctica lo que llevo aprendido de este, mi primer Manuel. (Me he sentido tan emocionada como mi primer día en la primaria).
Recuerdo mi curso de ortografía y redacción, la maestra (una virtuosa catedrática en literatura de la BUAP) nos dijo que se aprende a escribir, escribiendo y ¡vaya!, es un buen método (lo he comprobado). También nos regaló un manual hecho por ella, y cuando vi el apartado de los queísmos quedé aterrado porque casi todos mis escritos tenían queísmos; ante aquello logré corregirlos y mejorar mi redacción, la verdad se siente muy bonito cuando escribes, y más cuando sabes que lo haces del modo correcto; obviamente habrá errores pero de ellos aprenderás.
ResponderEliminarNo dejes de cultivarte como escritora Ireth, yo sé que naciste para ello :)
P.D. Gracias por compartir esta entrada, tendré que conseguir el libro mencionado porque la verdad me interesó mucho.
¡Saludos!
Dicho manual también trata los queísmos, son bastante cotidianos ¿verdad?. Gran parte de lo que he leído habla sobre eso; lo que no hay que hacer.
EliminarAún me falta mucho por aprender pero en definitiva hay que seguir escribiendo.
Muchas gracias por el apoyo, será un gusto volver a leerte.
¡Hasta pronto!
Recuerdo un comentario tuyo hace no mucho en el que criticabas mi ortografía en un ¨borrador¨.
ResponderEliminarme alegra que ahora entiendas.
Siempre he hecho borradores, Sara, desde que los conocí en la primaria. Recuerdo lo que pasó a la perfección y mi posición no ha cambiado.
EliminarY mi posición es que resulta gracioso que digas que era un borrador cuando el borrador es el texto inicial con todo el espíritu de Calibán, el que se modifica y corrige, como bien dice el texto, incesablemente. Hasta que en determinado momento, por cansancio o con cierta satisfacción; se publica.
Mi punto sobre aquella vez es que, se puede con muchos argumentos dudar que esté rindiéndote frutos el proceso de utilizar borradores, cuando publicas en tal estado.
Tendría que aclarar muchos puntos para que no sientas que te estoy atacando injustificadamente. Pero en el medio escrito son hasta necesarios los malentendidos. Si éste mismo comentario lo redactara de manera en que no se malinterpretara absolutamente nada, podría llevarme una tesis.
Gracias por tu comentario, Sara. Espero seguir leyéndote.
Jaja, rayos!, yo jamás he leído algún libro o manual de ortografía xD, de hecho no sé por qué escribo bien, o medio bien jeje, y también me inquieto eso de que la mejor versión de una obra se fue en el borrador.
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