Mis aspiraciones son armas que sigo aprendiendo a usar correctamente.

En el inicio de los tiempos los dioses hicieron la tierra, el cielo, el fuego, el viento y los animales. Y luego también crearon el hombre y la mujer y todos vivían felices. Pero uno de esos dioses era muy cabrón y puso en los hombres la envidia y la ambición y después los otros dioses se dieron cuenta y castigaron a ese dios juguetón y sacaron de la tierra a los hombres ambiciosos. Pero acá abajo se les quedaron unos cuantos de los ambiciosos y se hicieron más y más y más y se quisieron adueñar de todo. Engañaron a los hombres verdaderos y les fueron quitando de poquito, en poquito, en poquito, hasta que quisieron quitarles todo y los sacaron de sus bosques. Los hombres verdaderos vieron que eso no era justo y pidieron ayuda a los dioses. Y los dioses les dijeron que pelearan ellos mismos, que su destino era luchar, pero los hombres ambiciosos eran muy fuertes y los hombres verdaderos decidieron esperar. Y su tierra se llenó de oscuridad y se llenó de tristeza...

-¿Y luego?
-Y luego los hombres verdaderos regresaron a luchar por su tierra y sus bosques, porque eran suyos. Porque los dejaron sus abuelos para sus hijos, y los hijos de sus hijos. Y eso mismo vamos a hacer nosotros. Vamos a regresar.
-¿Y cuándo vamos a regresar?
-Cuando vengan tiempos buenos.
-¿Y cuándo van a venir?
-Pronto, pronto...
-¿Cuándo?
-Algún día lo sabrás. 
 Fragmento de la película El violín. Francisco Vargas Quevedo. México, 2005.

Y el 2 de julio Chumel Torres opinaba en ADNpolítico sobre los conteos preliminares, y yo que lo leí algunos días después no cabía en mí misma con todo lo que me hizo pensar porque, fue aquella fusión exacta entre el más catastrófico desastre mental depresivo-opresivo y el pasar de ese caos a comprender mucho más. Entender mucho más que sólo el pánico que sentía.
Entender un poco más lo que quiere decir "Rendirse con la realidad no es una opción", esa realidad que deja clara Chumel de; "... los 18 millones de votos no informados, aquellos votos que al parecer les urge más una parrilla eléctrica para calentar sus tortillas que reformas estructurales, aquellos cuyo voto está condicionado ante el mantener su empleo, el país donde si no fuese necesaria la credencial para comprar cerveza, algunos ni sacarían tal documento. Aquella realidad del México al que se odia, al que se le hace el feo y se quiere cambiar. El méxico al que le vale madre cambiar."

México, el país donde nací, donde he crecido y como todo factor, me ha hecho quien soy. El lugar donde ya no me cabe ni en las risas ni en los lamentos comentar que elegimos como presidente a un personaje como Enrique Peña Nieto.
Y luego nuestra tierra se llenó de oscuridad y tristeza.

"Por eso, tal vez un presidente que no lee, cuyos hijos llaman "prole" a los pobres, cuya esposa es producto de las telenovelas, es el reflejo del país que gobierna. Tal vez no hubo fraude, tal vez nosotros somos el fraude.
...ve a tu alrededor y piensa si realmente estamos preparados para cambiar."

Y así fue que sentí algo que se parecía en parte a un alivio, pero que simplemente era aquel respiro profundo y sano como el que dí alguna vez de niña después de uno de esos llantos en los que sientes que el pecho te va a explotar. Me medio calmé y me sirvió para tomar todo lo que iba a pasar en días posteriores con ese tema. Seguí pensando en aquello que no deja de doler; no estamos preparados para cambiar, México no lo está.
Aceptarlo. Porque rendirse es inaceptable. Y en el lapso de aceptación, ésta película regresó a mí. Y digo regresó porque se había ido en una de esas miles de notitas que suelo ponerme en la vida diaria tipo "Cosas interesantes" en las cuales a veces no vuelvo a indagar.
Regresó y, poniéndole algo de lenguaje romántico a esta entrada, no me causó nada más que nudos en la garganta, especialmente al ver esta escena. Me hizo dar en otro de esos clavos que resulta maravilloso encontrar.

Ya vio México que es injusto. Ya le contestaron los dioses que pelearan ellos mismos, que su destino es luchar. Ya vio México que los hombres ambiciosos son muy fuertes y también ya vio México que sus hombres verdaderos no están preparados, aún son débiles...
Yo creo que nos toca esperar. Esperar y fortalecernos para regresar y luchar por las tierras y los bosques, porque son nuestros. Los dejaron nuestros abuelos para nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos.
Así que, como dijo Don Plutarco.

Eso mismo vamos a hacer nosotros.Vamos a regresar.
¿Cuándo?
Cuando vengan tiempos buenos.
¿Cuándo vendrán?
Pronto.
¿Cuándo?
Cuando llegue el día lo sabremos.

Comentarios

  1. Mmm, me gusta tu postura, jaja, si el país esta listo? por dios! esta plagado de ignorantes egocéntricos inconscientes ¬¬ , el insulto o bueno, no insulto, si no el golpe al hígado se lo lleva la gente que más o menos tiene una mmmm no sabría cómo decirlo, realidad actual del país?, bueno, los que medio saben xD. De hecho yo me alteré cuando comencé a ver cómo iban saliendo los resultados y pues dejé salir mi "ello", aunque unos días después me tranquilicé un poco, y pues por lo mientras no hay nada trascendente que podamos hacer como individuos,así que no nos queda más que seguir creciendo como personas, tú sabes, eres una buena escritora, sigue así, mejora!, y yo le seguiré dando duro a las matemáticas, no creo que podamos hacer algo más :(
    Saludos!

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