15 minutos de -antónimo de plenitud-.

Hace poco leí en el ciberespacio algo así como los sagrados dichos coloquiales, a esta frase supongo que le falta gestación para volverse uno, pero decía algo como: Si de verdad amas una canción, nunca la dediques.
Pero como evado mis responsabilidades y no entiendo los dichos coloquiales, aunque eso sea más reciente y como ésto cuenta como tratamiento que yo misma me receto para rearmarme, como el gigante de hierro, quiero contarte que hace tiempo, cuando era una "estúpida enamorada" [jaja] buscaba cosas que me hicieran pensar en ti.
Ese instinto de quien quiere, siente, adora, ese instante en el que mi cerebro tomó horas sabáticas y en lo único que me concentraba era en recordarte. Placeres de la vida.
Y dentro de esos placeres me dediqué a leer; prosa, poesía. Leí los olores, los sabores, los colores. Y en mi búsqueda encontré y guardé en un documento que abría de vez en vez, para prepararlo, ponerlo guapo y (esperaba) pronto entregarte. Este documento con montones de ideas, de cariño, lo busqué apenas dejé mis sollozos cuando te alejaste. Y como ese mismo día; mi plan fue entregarte todo lo que había planeado, todo lo que pude te lo di. Pero ésto no y no quiero quedármelo. No me sirve.

Volviendo al inicio... lo he leído algunas veces de nuevo y ha hecho que, por unos minutos, el tiempo se vuelva espeso como lodo. No quiero, no quiero que quede... eso... ahí, "flotando". Pero me di cuenta que, como esas buenas canciones, no es bueno darte muchos de esos textos.
Así que de la interminable, larga y cansada lista, decidí que sólo quiero darte estos dos:
Uno que sabe a Febrero, y no estoy divagando... dos días antes de tu cumpleaños número cuatro, yo alucinaba pensando en ti escuchando "A las cuantas indirectas" de Roberto Rocha. (La ultima frase. La última. Hubiera servido bastante antes. Ponerla como en un "En caso de... " ...que todo se esté yendo al carajo, hubiera servido.)
Y el segundo... que en sí me sabe a ironía y aunque también fue añadido en febrero, decidí grabarlo a principios de marzo. "Pero hasta hoy lo subo", así que... como si el pasado no existiera: Aquí lo tienes. De Edel Juárez. De mi voz. De A banda mais bonita da cidade en la música de fondo.

Así pensaba yo en ti. No me arrepiento de nada.

Soportar estoicamente.
Saber que ya no soy la misma desde que te fuiste pero, sobre todo, saber que no soy la misma desde que dejaste de pensar en mí.
Porque eso es. A eso se resume; yo era grande cuando pensabas en mí.

Yo dejé de existir... cuando me dejaste de pensar.


Aquí es donde termina mi historia en ese nivel, aquí es donde se parte y muere la estrella, donde regreso un nivel atrás y continúo buscando. Donde tal vez me sería más fácil seguir avanzando si aprendo de mis errores, si me dices todo aquello que hice tan mal que hizo que odiaras tanto estar conmigo, cerca de mí.
Aquí se acaban mis 15 minutos.

Comentarios

  1. "Yo dejé de existir... cuando me dejaste de pensar."

    me encantó ^^

    ResponderEliminar
  2. Absolutamente nadielun nov 26, 05:40:00 p. m.

    Bueno, dicen que, en algun momento de nuestras vidas, a todos nos toca enamorarnos de alguna persona estúpida que en verdad no vale la pena, esa persona que en su momento parece algo tan grande y maravilloso, pero que luego nos damos cuenta de lo mediocre y asquerosa que en verdad es. Esto nos sirve para ir moldeando, quitándole y poniéndole cosas a nuestro prospecto de pareja ideal, (que algun dia llegará, no te preocupes) y así conocer el amor verdadero.
    Ahora te tocó a ti, ni modo.

    Afortunadamente tú ya te diste cuenta de la clase de persona que realmente es ese tipo, ya sabes que no te merece, que resultaste demasiado para él. Pero no te preocupes, eres muy joven, tienes mucho tiempo para encontrar a alguien que realmente merezca estar a tu lado, el mundo es muy ancho ;)

    At. ROSZ

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Regalo

Cuentos de vicisitudes.

Rubén, Armando, Adrián... no he podido recordar su nombre.