Regalo
Uno de los maravillosos Greens no duda en mencionar siempre que el momento en que un escritor alza y ondea la bandera blanca, como tregua al interminable proceso creativo de revisión y curación, en el momento en que uno da 'publicar' y alguien lee esa deforme cosa que acaba de vomitar; a uno ya no le pertenece lo que acaba de escribir. Lo que escribes ya no es tuyo, es de los demás, y lo mejor que puedes esperar es que quien te lee sea lo suficientemente compasivo y amable con tu escrito.
Debo decir que Irethización gozó siempre de lectores que me tuvieron una infinita paciencia, que nunca me dejaron morir en esto y permanecieron. Se quedaron por razones que aún no tengo muy claras, pero quedarse es ya de por sí un acto heroico, así que no hay que buscarle mucho sentido.
Diré que recién me doy cuenta de lo mucho que odio cuando alguien que hace contenido que me gusta deja de producirlo y, peor aún, elimina todo rastro de sí.
Una disculpa por eso.
La última vez que escribí algo en este sitio (que no la última publicación que dejé visible en él) hice notar mi preocupación por el futuro, por mi situación en ese momento, y por los cambios. Y probablemente fue ese mismo pánico el que me hizo ocultar todas las publicaciones e intentar hundir a este blog en mi pasado.
Pero siempre volvía y releía... y re-sentía sus mensajes.
Así que se los debía.
A quien lea esto. A quien aún recuerde el nombre. A quien una vez al año se pase por acá: Estarás siempre en mi alma y mi corazoncito.
No sé si volveré a escribir, pero -hipócritamente- no puedo dejar de recomendarles que lo hagan.
Por último, pueden saber que dejé mi pueblo y me mudé a la Ciudad de México, decidí entrar a estudiar un grado en Comunicación Social en la Universidad Autónoma Metropolitana, he seguido aprendiendo a dibujar, a escribir, a tomar fotos, a producir cosas bonitas.
Hay un post que falta ahora que re-activé todos. Tal vez nadie recuerde cuál era. Y está bien.
Debo decir que Irethización gozó siempre de lectores que me tuvieron una infinita paciencia, que nunca me dejaron morir en esto y permanecieron. Se quedaron por razones que aún no tengo muy claras, pero quedarse es ya de por sí un acto heroico, así que no hay que buscarle mucho sentido.
Diré que recién me doy cuenta de lo mucho que odio cuando alguien que hace contenido que me gusta deja de producirlo y, peor aún, elimina todo rastro de sí.
Una disculpa por eso.
Pero siempre volvía y releía... y re-sentía sus mensajes.
Así que se los debía.
A quien lea esto. A quien aún recuerde el nombre. A quien una vez al año se pase por acá: Estarás siempre en mi alma y mi corazoncito.
No sé si volveré a escribir, pero -hipócritamente- no puedo dejar de recomendarles que lo hagan.
Por último, pueden saber que dejé mi pueblo y me mudé a la Ciudad de México, decidí entrar a estudiar un grado en Comunicación Social en la Universidad Autónoma Metropolitana, he seguido aprendiendo a dibujar, a escribir, a tomar fotos, a producir cosas bonitas.
Hay un post que falta ahora que re-activé todos. Tal vez nadie recuerde cuál era. Y está bien.
Por último... siempre tuve muchas dudas sobre quiénes me respondían. Seré muy feliz si deciden contactarme acá: ireth.gs@gmail.com :)
¡Hola Ireth! hace poco recupere todos mis bookmarks de hace años... 8 o más y ¡oh sorpresa! estaba tu blog y hasta hoy me entro curiosidad de visitarlo, espero estes muy bien y me trae mucha nostalgia recordarte, siento que hace tanto tiempo que no te veo que siento que le escribo a un recuerdo de mi adolescencia. Pero quiero que sepas que siempre me quedo la curiosidad de conocerte más a fondo, en ese entonces eras interesante y hoy espero lo sigas siendo aún más, te deseo lo mejor y espero que algún día el destino decida reunirnos.
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