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Mostrando entradas de 2012

15 minutos de -antónimo de plenitud-.

Hace poco leí en el ciberespacio algo así como los sagrados dichos coloquiales, a esta frase supongo que le falta gestación para volverse uno, pero decía algo como: Si de verdad amas una canción, nunca la dediques. Pero como evado mis responsabilidades y no entiendo los dichos coloquiales, aunque eso sea más reciente y como ésto cuenta como tratamiento que yo misma me receto para rearmarme, como el gigante de hierro, quiero contarte que hace tiempo, cuando era una "estúpida enamorada" [jaja] buscaba cosas que me hicieran pensar en ti. Ese instinto de quien quiere, siente, adora, ese instante en el que mi cerebro tomó horas sabáticas y en lo único que me concentraba era en recordarte. Placeres de la vida. Y dentro de esos placeres me dediqué a leer; prosa, poesía. Leí los olores, los sabores, los colores. Y en mi búsqueda encontré y guardé en un documento que abría de vez en vez, para prepararlo, ponerlo guapo y (esperaba) pronto entregarte. Este documento con montones de i...

Mis aspiraciones son armas que sigo aprendiendo a usar correctamente.

En el inicio de los tiempos los dioses hicieron la tierra, el cielo, el fuego, el viento y los animales. Y luego también crearon el hombre y la mujer y todos vivían felices. Pero uno de esos dioses era muy cabrón y puso en los hombres la envidia y la ambición y después los otros dioses se dieron cuenta y castigaron a ese dios juguetón y sacaron de la tierra a los hombres ambiciosos. Pero acá abajo se les quedaron unos cuantos de los ambiciosos y se hicieron más y más y más y se quisieron adueñar de todo. Engañaron a los hombres verdaderos y les fueron quitando de poquito, en poquito, en poquito, hasta que quisieron quitarles todo y los sacaron de sus bosques. Los hombres verdaderos vieron que eso no era justo y pidieron ayuda a los dioses. Y los dioses les dijeron que pelearan ellos mismos, que su destino era luchar, pero los hombres ambiciosos eran muy fuertes y los hombres verdaderos decidieron esperar. Y su tierra se llenó de oscuridad y se llenó de tristeza... -¿Y luego? -Y lu...

¿Ya notaste que digo Manuel en vez de manual? Así son las cosas por acá.

Resulta que en unas horas saldré rumbo a algún lugar a las afueras de la ciudad y tendré un mini-campamento de fin de semana con mi familia. Pero antes de irme y perderme en la nada, me tentaba la sensación de dejarles aquí algo que he estado leyendo recientemente, bajo el patrocinio de mi hermana que me obsequia este Manuel para que me enseñe a escribir como un humano decente. Escribir, escribir y escribir El refrán de que "echando a perder se aprende" es válido en el oficio de escribir. Entre otros mil colegas suyos, Carlos Fuentes aconseja escribir tres cuartillas diarias para, como dice García Márquez, "mantener caliente el motor". Uno, dos, tres, muchos borradores La escritora norteamericana Mary McCarthy acostumbraba poner 1,500 páginas en un lado de su escritorio y otras 300 en el otro, lo que explicaba diciendo que era necesario arruinar las primeras para conseguir unas 300 bien pulidas.    El gran Jorge Luis Borges afirma que se publica por cansa...

La realidad me visitó ese día por la mañana.

Hoy no sé que ofrecerle a quien lee ésto. Tan como que no sé si el acento en la e de la palabra esto en la frase pasada de verdad debe ir ahí. Puede que esta publicación sea complicada o difícil de entender porque, hay demasiadas cosas en mi cabeza. En este momento no sé bien de qué va a tratar , pero sé que necesito expresar todas y cada una de las cosas de las que hablaré. Hoy, y definitivamente haciendo referencia al lapso ocurrido entre mi antigua entrada y ésta, noté cosas que no había notado de mí. Después de un lapso de rutinas, cualquier detalle adquiere suma importancia, cualquier situación fuera de tu zona de comfort llama tu atención y de pronto es como verte tendido sobre una mesa examinando punto por punto y célula por célula, cada neurona, cada ligamento, cada pensamiento fugaz e inoportuno. Te sorprendes a ti mismo, para bien o para mal, cambiando el panorama de vez en cuando. "Como que sí soy yo, como que me parezco". Y de pronto el personajillo ese...

Voy a contagiar a ésta ciudad con...

¿Sabían que hay estudios demuestran que hasta en 4 grados de separación (el amigo de el amigo de el amigo de tu amigo) se afecta la probabilidad de felicidad de un quinto individuo? Si lo piensan, no es fácil siquiera identificar en sus vidas a ese personajillo, tal vez conocen su nombre o ni siquiera llegan a reconocerlo como existente, pero ahí está, en algún lugar, manipulando su felicidad. Bueno, bueno. Sabemos que no la manipula. Pero es alguien ajeno a su entorno y, sin embargo, sobre esa persona recae cierta importancia de un sentimiento humano puramente saludable. Y así, proporcionalmente, de nosotros dependen montoncitos de felicidad de muchas otras personas que tal vez ni conocemos. Alguna vez leí, por recomendación del tontito más enfadoso y adorable, @ CharlyCre , lo que @ podcastdelogan  escribió en su Wordpress. A lo que él llamó "Amor anoréxico". Sería perfecto si entran a leerlo. Logan me hizo darme cuenta de algo; vivimos en una sociedad anoréxica. Obv...

Docreaciones de las sombras.

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Desde El Psicoanalista (de Katzenbach) que un libro de suspenso no me atrapaba. Me encontraba hurgando en las cosas de mi hermana y encontré La alianza de las sombras de David Morrell. Lo leí, lo disfruté, lo terminé y cuando menos me di cuenta, en uno de los capítulos más extraños del libro, encontré algo que en verdad necesitaba. En parte para saber que no estoy tan loca. -¿Defiendes la pasividad y el perdón?- inquirió Joseph. Abraham respondió enérgicamente: -¿Pasividad? Claro que no. Permanecer pasivo es arriesgarse a la extinción. Pero el perdón es una virtud. Y la justicia a veces no es más que una palabra que oculta la fealdad de la venganza. El pueblo elegido de Dios debe defenderse, sin duda. Pero ¿Seguimos siendo Su pueblo elegido cuando nos dejamos obsesionar por motivos innobles?  Si se tiene la oportunidad de leer dicha novela, no se le puede dejar ir. Si la leen entenderán el contexto de ese fragmento y la historia que, en general, es maravillosa. Un fabulos...

Demencia colectiva.

Me encontraba leyendo Platos y presidentes . Una publicación de Guso (@gusoescribe), un blogger chihuahuense. Aunque prefiero que abran el enlace y la lean, me atreveré a reseñar la entrada, para que lo que diré enseguida no esté fuera de contexto. Guso hace una analogía: En un restaurante se rompen cincuenta platos. Tal vez por causa de los meseros o de los clientes pero, al final del día, el gerente es quien deberá responder por el incidente. Éste es el momento en el que deben sacar sus conclusiones y puntos de vista sobre la analogía, para lo siguiente. Pues la publicación termina con: "Por ello, hago responsable al Presidente de México por los cincuenta mil muertos por violencia que ha habido durante su mandato." Yo apenas lo digería. Pero mi espíritu que no entiende de razones me llevó a comenzar a leer los comentarios de los lectores. De principio no tuve mucho problema. No pensaba responder a alguno de ellos haciéndoles cambiar de opinión, estuviesen de acuer...

Planos.

Y las buenas ideas que provienen de la comunicación con otros. Si nunca hablas, si nunca expresas tu punto de vista y no estas dispuesto a recibir el de otros, tus ideas geniales no terminarán su ciclo y se quedarán en proyectos inconscientes. Primero el hecho de que los proyectos de cambio drástico de rumbo en mi vida se ven aplazados. Luego que aparece el de la sonrisa bonita y no me deja pensar. Luego que el frío, que el calor y el poco maquillaje. ¿De qué me sirve tener todo a media perfección si no tengo nada que escribir? Si medio escribo y medio vivo, medio dibujo y medio estudio. Mejor completo yo y completo tú; claro, con un beso antes de dormir. No con una vida completa, no con exóticas responsabilidades, no con trabajo, no con dinero. Pero, vamos, sí con tiempo y con ganas de hacer algo nuevo. Si al menos a ustedes no les sirve, a mi me sirve para no engañarme. Para hacer compromisos y cumplir mis metas; haré algo nuevo cada día.

Tecnología y felicidad.

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flobots © by  Matt Rojac ¿Han visto un teléfono celular?, ¿Se han puesto a analizarlo, a observarlo? Díganme. ¿Cuántas cosas pueden hacer con el celular que, asumo, tienen en su poder? Llamar, mandar mensajes cortos, tomar y enviar imágenes y películas, reproducir audios y videos. Como mínimo 3. Vivimos en una época en la que las cosas no son sólo una cosa y, así mismo, las personas no podemos ser sólo una cosa. ¿Por qué, entonces, existen todos éstos pequeños individuos que se aferran a que todo sea uniforme y unilateral?. "O eres A o eres B. No Z, no D, y no te atrevas a formar una palabra, mucho menos con acentos". Están aquellos con la política, con las corrientes filosóficas, con la pintura, con la música, con la tecnología, con las teorías. Hasta mi vecino que vive con sus hijos y su esposa en casa de sus padres tiene un teléfono celular de alto costo. Es decir, vivimos en la sociedad en la que una gran parte desea tener un aparato de un costo exo...

Y tengo una llave a un lado de mi cama, para verla por las mañanas.

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Yo he escrito tu felicidad todos los días. Incluso cuando no te veo. He escrito tu felicidad cada día de la semana desde que mi cerebro decidió dejar de lado los libros y comenzó a pensar en ti. Yo he escrito tu felicidad cada tarde, cada noche, cada mañana. Y nunca he sido tan valiente o tan cobarde como para regalártela. "No es tiempo", dicen las voces que viven dentro de mí... y esa misma tarde el mundo me grita más de una vez que la vida es vida y que sólo se vive una vez... de pronto todos esos clichés de "¿Y qué si hoy fuera el último día?" comienzan a tomar sentido y a apoderarse de mí. No es difícil adivinar que he logrado detenerlos, que he logrado parar lo que crece en mí porque si no... no estaría aquí. No hubiese decidido exprimir lo que siento escribiéndolo. Porque ¿Sabes? cuando dicen "¿Y qué si hoy fuera el último día?" yo pienso "¿Y si no?". Porque si no lo es, sufriremos mañana y porque vivir al borde no es la solución... ...

Rubén, Armando, Adrián... no he podido recordar su nombre.

¿Les ha pasado? Él era... único. Bueno. Tal vez no tanto. Era una combinación entre Julián Casablancas, Chetes y un Gusano chihuahuense que escribe, de cuyo nombre no quiero acordarme. Mi hermana se había intentado suicidar, en su intento frustrado se lastimó una rodilla así que, después de una operación, debía asistir a terapia. Después de unos cuantos días, él entró por la puerta mientras yo veía la televisión. Dijo buenas tardes... o tal vez no, yo no me di cuenta puesto que mi mente se había ido a no sé donde cuando quité la vista del canal de historia y lo vi a él. Era alto, muy alto. Su cabello era castaño y largo pero podía ver sus enormes ojos claros. Tenía barba en su cara de vagabundo, vagabundo adinerado, no parecía necesitar un hogar... sino de un alma. Era serio, pero al platicar con el terapista siempre sonreía. Siempre me pregunté qué me atraía tanto de él. Seguramente no eran sus pantalones skinny ni sus Converse One star o sus playeras siempre oscuras. Su c...