15 minutos de -antónimo de plenitud-.
Hace poco leí en el ciberespacio algo así como los sagrados dichos coloquiales, a esta frase supongo que le falta gestación para volverse uno, pero decía algo como: Si de verdad amas una canción, nunca la dediques. Pero como evado mis responsabilidades y no entiendo los dichos coloquiales, aunque eso sea más reciente y como ésto cuenta como tratamiento que yo misma me receto para rearmarme, como el gigante de hierro, quiero contarte que hace tiempo, cuando era una "estúpida enamorada" [jaja] buscaba cosas que me hicieran pensar en ti. Ese instinto de quien quiere, siente, adora, ese instante en el que mi cerebro tomó horas sabáticas y en lo único que me concentraba era en recordarte. Placeres de la vida. Y dentro de esos placeres me dediqué a leer; prosa, poesía. Leí los olores, los sabores, los colores. Y en mi búsqueda encontré y guardé en un documento que abría de vez en vez, para prepararlo, ponerlo guapo y (esperaba) pronto entregarte. Este documento con montones de i...